viernes, 25 de septiembre de 2009

Sin miedo a la libertad.

A Hugo Chávez no le había oído un discurso completo hasta ante ayer, lo vi en Canal Sur, ante los sindicalistas USA y ayer ante la ONU, y me pareció brillante. Peculiar, sí, con estilo propio, pero con razonamientos muy sólidos y sobretodo claros. Los "expertos"(esos que nos llevaron donde estamos) soltarán, como tienen por costumbre, que es populista. Ya lo decían de Allende y también de Felipe González o Alfonso Guerra. Pero a mi me pareció un tipo valiente y una persona sencilla, sin los humos doctorales que se gastan ciertos megalideres mundiales, que en ocasiones me sorprende que se entiendan a sí mismos, por las constantes contradicciones en las que entran sus discursos, llenos de eufemismos y falacias.
Dijo esas verdades que tantos callan pero que muchos, la mayoría creo, pensamos y ofreció dialogo y colaboración, pero sin caer en el buenísimo ingenuo, de ofrecer sin exigencias, en el que suele caer parte del progresismo mundial. Más allá de eso sus propuestas son socialismo, que no comunismo a la soviética, al que expresamente critico en el discurso ante los sindicalistas de USA. Estoy segura de la necesidad de alternativas a este modelo, tan insostenible, en el que estamos instalados y también de que estas no saldrán de un día para otro, y sin errores, como por una inspiración divina caída del cielo, ni por ciencia infusa a un líder iluminado. Por ello, es necesario que sin miedo haya quienes se atrevan a ir más allá de lo establecido, desde el respeto a los derechos humanos y con estos como principal objetivo, buscando formas de gestión alternativas que den oportunidades a aquellos que siempre carecieron de ellas. Así, creo que los prejuicios, alimentados por los voceros de siempre y financiados por quienes han tenido hasta ahora la paella por el mango, no pueden centrar los análisis respecto a las experiencias nuevas que están surgiendo, en Venezuela y en toda América del Sur, y esperemos que pronto en otros lugares. Necesitamos, más que nunca, perder el miedo a la libertad.